Cuando me exijo estar bien en Navidad

Llega diciembre y, con él, la idea de que todo tiene que ser bonito. Nos rodean luces, mensajes de ilusión, listas de propósitos, celebraciones y frases como “estas fechas son para disfrutar”. Pero… ¿y si no lo siento así?

La Navidad, para muchas personas, es un tiempo difícil. A veces por lo que falta, otras por lo que pesa. Y lo que más duele no siempre es lo que ocurre fuera, sino la presión que me pongo por dentro para estar bien. Me digo que debería tener ganas, debería sonreír, debería sentirme agradecida… aunque no sea lo que me sale.

Eso se llama autoexigencia emocional, y es mucho más común de lo que parece. Desde la psicología sabemos que obligarnos a sentir lo que no sentimos genera malestar, ansiedad, culpa e incluso síntomas físicos. Porque una cosa es intentar cuidarnos… y otra muy distinta es forzarnos a aparentar bienestar.

Y cuando reprimo lo que siento, no desaparece: se esconde. Se me nota en el cuerpo, en la cara, en el sueño, en el carácter. Por eso es tan importante dejar de pelear con uno mismo y empezar a validar lo que hay, sin juicio.

No hace falta tener motivos “grandes” para sentirse mal. Basta con reconocer que no estoy como me gustaría. Que diciembre me cuesta. Que todo este ambiente me despierta cosas que no entiendo del todo. Y está bien.

La Terapia Gestalt no busca cambiarte. Busca ayudarte a estar contigo, a dejar de exigirte emociones y empezar a escucharte de verdad.

Si sientes que estas fechas te pesan más de la cuenta, y que la presión por estar bien solo lo empeora… contacta. Podemos ayudarte a sobrellevar lo que hay, y superarlo. Sin máscaras. Con respeto. A tu ritmo.