Apego no es amor: el miedo a estar solos por San Valentín

Con la llegada de febrero todo parece teñirse de corazones. San Valentín, el día de los enamorados, se convierte, – para muchas personas – en una fecha señalada… pero no siempre por amor. A veces, por el miedo a estar solos: a no tener pareja. A no ser elegidos. A no encajar con lo que se espera de nosotros.

En las consultas que recibe nuestro equipo lo vemos a menudo: personas que se aferran a relaciones que no les hacen bien, no por amor, sino por miedos. Miedo a la soledad. A enfrentarse a su propio vacío. A sentir que si no hay alguien al lado, algo está mal con ellos mismos.

Esto no es amor verdadero, sano. Es apego emocional. Y aunque muchas veces se confunden, hay una gran diferencia: el amor libera, el apego aprieta, angustia, inquieta. El amor cuida, respeta, deja ser… y el apego exige, controla, juzga. El amor nace del encuentro entre dos personas completas. El apego, del intento de llenar un hueco.

El problema no es desear una relación. El problema es no saber estar bien con uno mismo. Es no habernos dado la oportunidad de descubrir qué necesitamos realmente como personas independientes, qué deseamos desde la libertad y no el «qué necesitamos fuera de nosotros», desde la carencia.

En Terapia Gestalt trabajamos contigo precisamente eso: volver al contacto contigo misma/o, sin juicio. Explorar desde dónde te vinculas, qué temes perder, qué buscas en el otro que quizás aún no sabes darte a ti.

No se trata de renunciar al amor. Se trata de hacer espacio para un amor consciente, libre, que no se construya sobre el miedo ni sobre la idea de que sin pareja no vales lo mismo.

Si este San Valentín sientes que el miedo a estar solo/a pesa más que el deseo de compartir, contacta. Cuenta con nosotros, podemos ayudarte a mirar de frente ese apego emocional y a descubrir nuevas formas de vincularte, empezando por ti.

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