Hacer deporte, conciertos caseros, pintar, ordenar armarios, hablar con gente, bailar, meditar, limpiar en rincones imposibles, jugar con tus hij*s, leer, escribir, escuchar música... Todo es estupendo si te apetece hacerlo. Pero si lo que te nace hoy es no hacer nada, ese no hacer, ese nada, es tan válido...