El término "Psicología Transpersonal" hace referencia al estudio que, desde la psicología y la ciencia, se hace de las experiencias espirituales, comunes a toda la historia de la humanidad. A diferencia de la religión y la teología, su interés se centra en la mente y la conducta, por lo que es una rama de la Psicología.

Todas las grandes tradiciones espirituales y místicas del mundo incorporan enseñanzas sobre la naturaleza de la mente y promueven prácticas destinadas a llevar a cabo transformaciones psicológicas necesarias para conocer la naturaleza humana y trascender sus limitaciones. La psicología transpersonal se ocupa de estas enseñanzas y prácticas, la investigación de su valor y la evaluación de sus resultados con los métodos propios de la Psicología.

Desde la visión radicalmente positivista de la Psicología ha llegado a verse al ser humano como una máquina biológica dotada de razón. Esta forma reduccionista de comprender la naturaleza humana  desplazó lo emocional como una especie de alteración o subproducto e ignoró la dimensión espiritual, una parte inequívocamente humana de nuestra naturaleza. En la actualidad gran parte de la psicología ha cambiado su enfoque haciéndolo más integrador y acercándose también a la mística, sin rehuir sus aportaciones.

Todas las grandes tradiciones espirituales y místicas del mundo incorporan enseñanzas sobre la naturaleza de la mente y promueven prácticas destinadas a llevar a cabo transformaciones psicológicas necesarias para conocer la naturaleza humana y trascender sus limitaciones. La psicología transpersonal se ocupa de estas enseñanzas y prácticas, la investigación de su valor y la evaluación de sus resultados con los métodos propios de la Psicología.

 

 

Ahora bien, lo espiritual tiende a abarcar tanto el desarrollo de la conciencia o las "experiencias cumbre", los datos que ofrecen las personas que las han experimentado y las rutas que han ido quedando marcadas para alcanzarlas; como una cantidad de fenómenos psíquicos de dudoso origen e interpretación, "folclore espiritista", o cualquier ocurrencia que adopte el lenguaje común de este mundillo. Una característica llamativa de este último grupo de cosas es la aceptación sin reservas y sin cuestionamientos de las ideas o de las prácticas que cualquier "iluminado" proponga. Como con tantas cosas en el mundo que nos ha tocado vivir, las etiquetas y lo popular distan mucho de ser lo genuino y provocan el desprestigio general de un campo de estudio de gran interés que nuestra cultura necesita integrar para dar respuestas más globales a los problemas que nos desafían.

El trabajo de un terapeuta con una visión transpersonal incluye tratar los síntomas de cualquier problema psicológico, pero no sólo con un cambio en la conducta o en el patrón de pensamiento, sino también con nuevo enfoque emocional que acoja las carencias o fondos que han quedado ignorados o no atendidos y dando espacio para las conexiones y significados que van más allá de la experiencia individual, que trascienden a la persona y la sitúan en un contexto donde las fronteras del espacio y del tiempo no son estrictas: afectamos y somos afectados por personas y situaciones lejanas que han dejado huellas intangibles pero muy presentes, estamos conectados a lo social y al medio ambiente de un modo definitivo que hace que nos movamos en un mundo psicológico mucho más complejo que lo que corresponde al propio cerebro.

Necesitamos incorporar acercamientos "espirituales" a la psicoterapia, nos aportan la experiencia de miles personas a lo largo de muchos siglos acerca de las necesidades humanas, de sus errores, de las tendencias equivocadas y de las luminosas; es un bagaje imprescindible para entender las historias particulares de las personas y darle sentido a las herramientas para mejorar nuestros problemas. La visión transpersonal nos ayuda a integrar armónicamente las distintas facetas humanas, usando un lenguaje metafórico, a sumergirnos en lo oscuro de nuestra naturaleza para entenderlo e iluminarlo con la conciencia.