Vivir en el presente siempre es una buena idea. En realidad, pensándolo bien, es el único tiempo en el que se puede vivir. Podemos dedicar un rato, del tiempo presente, a pensar en el pasado, recordar, añorar, invocar otros tiempos ya vividos. O, igualmente, podemos dedicar algún rato a proyectar...
¡Empieza la primavera!… Fuera y dentro
Observo los árboles, al sol, así, sin más... sin hojas. Desnudos, sólo el esqueleto. Desde mi ventana veo cómo estos árboles van dejando asomar pequeños brotes, como un hálito de vida que sale de la frialdad de su osamenta...